Decadencia.

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Decadencia.

Mensaje por HermsMalfoy el Mar Mar 27, 2012 3:03 pm


Solo desde el fondo de una lujosa habitación miraba las sensuales formas que describían las llamas del fuego, con pereza aventó un leño verde, unas llamas verde oscuras salieron de él mezclándose con el fuego de color rojo, evocándole viejos recuerdos… veinte años habían transcurrido ya.

Veinte años…

“DECADENCIA”


-date prisa – susurro a su amigo apresurándolo.

Volteo a observar las calles vacías de Londres Muggle o mejor dicho Londres Malfoy como el señor tenebroso la bautizo en honor a la prestigiosa familia, respiro hondo pero de inmediato cubrió su nariz al percibir un olor nauseabundo que identifico enseguida… el olor de la muerte.

La cuidad antes hermosa y llena de gente ahora era desierta y sombría, los edificios era ruinas de lo que había sido enormes monumentos de representación humana… pero ahora la “humanidad” solo era una utopía a la que aspiraban los más ingenuos. Sonrió con amargura al pensar de quien había sido toda la culpa.

-vamos, que pasa- inquirió tomándolo del brazo.

-¡suéltame!- se alejo unos pasos del moreno.

-que te pasa últimamente estas tan raro- se detuvo junto a el observando el mismo punto de la nada.

-imaginaste que esto acabaría así- comento aun con la mirada perdida.

Oyó el suspirar de su amigo.

-ni en mis mas tormentosas pesadillas pensé que acabara así.

-te arrepientes.

-cada momento, Draco, siempre lo hago.

Con un movimiento de la cabeza le ordeno se marchase.

-vamos Draco, llegaremos tarde- insistió molesto.

-he dicho que te vayas- siseo amenazante.

- a Lucius no le gustara nada- amenazo con la esperanza que desistiese.

-hace mucho tiempo que deje de vivir por mi apellido Blaise.

Vio como su amigo desapareció y se quedo ahí mirando como cualquier artista observa su obra, convenciéndose como cada día de su existencia que había hecho lo mejor, “matar al viejo fue lo mejor” “solo era un entrometido, Dumbledore no merecía vivir”, pero todos sabian que desde ese momento todo decayo... todo,solo las situaciones difíciles pueden sacar los más bajos instintos del hombre, Draco lo sabía, ya lo había visto tantas veces.

Se sentó sobre una vieja banca algo rota, el dolor cortante en su cabeza seguía ahí, respiro un par de veces aspirando la peste. Sintió culpa, ese horrible sentimiento que ahora se había convertido en su compañera… no solo por la muerte del viejo, después de el vinieron mas y mas, sus manos estaban tan manchadas de sangre que ni siquiera podía mirarlas sin sentir repulsión… el asco y abandono rondaban su ser, al principio motivado por el amor a su madre, mato para protegerla después al morir mato para vengarla… hasta que el hecho de matar paso desapercibido en su vida, no sentía culpa ni tristeza alguna al arrebatarle la vida a simples “sangres sucias”… sonrió esas dos palabras ya no tenían significado alguno… tal vez alguien en el futuro probase que alguna vez existieron… pero ahora ya no quedaba nadie… ningún sangre sucia.

-… ayúdame…- se sobresalto pero de inmediato busco a la dueña de la voz.

Busco entre los escombros y restos humanos esparcidos por la calle pero no hubo respuesta, pensando que era producto de su imaginación dio vuelta y avanzo.

-por favor…- agudizo el oído para ver que la voz estaba bajo unos escombros frente a el.

Saco su varita y con lentitud se acerco, con un movimiento alejo lo que se interponía entre la voz y el.

-por… favor… ayúdame Malfoy- se acerco pero no pudo distinguir el rostro, con la mano retiro sus cabellos.

-… Granger- la muchacha perdió el conocimiento sin poder responderle.

La tomo en sus brazos y observo la cantidad de heridas que tenia, imposible que sobreviviese, pero la muerte no alcanzo a la muchacha, sus deseos de vivir pronto la ayudaron a recuperarse y en dos meses estaba completamente curada.

-señor Malfoy hace dos meses que no nos visita- dijo una sirvienta con nerviosismo al ver que el amo entraba en la casa, la miro con indiferencia.

-que novedades hay- pregunto sentándose en su despacho, los grandes sillones de roble le daban al lugar un aire montañés contrastando con la enorme cantidad de libros.

- la muchacha que trajo hace dos meses…

-murió…- afirmo en vez de preguntar. La sirvienta negó con la cabeza. La miro extrañado.

-ella está en el jardín- permaneció en silencio esperando a que le diera una orden.

-puedes retirarte- examino la enorme cantidad de papeles en su escritorio, pero sus pensamientos estaban en otra parte, exasperado se acerco a la ventana.

Del otro lado una mujer de cabellos castaños se columpiaba cerca del pequeño lago, el viento revoloteaba su cabello y hacia volar su vestido verde botella.

Sintió la curiosidad de verla, de hablar con ella, de preguntarle donde había estado, porque no estaba con los sobrevivientes Weasley… cuando estuvo consciente ya se encontraba a unos metros de ella. Trato de acercarse pero se detuvo, todo a su alrededor se veía tan limpio, tan puro que no quiso contaminarlo con su presencia.

-… quien eres- se volteo sorprendido por su pregunta.

No respondió pero se acerco dos pasos, ella le sonrió tranquilizando todo a su alrededor incluso su atormentada alma.

-el día es precioso- comento dirigiendo su mirada al cielo azul.

Se limito a observarla evaluando su comportamiento, era posible que estuviese fingiendo.

-no me conoces- se acerco deteniendo el vaivén del columpio- no sabes quién soy…

Lo miro extrañada, frunció el ceño analizando el rostro del hombre que le preguntaba.

-eres el ser más triste que he visto- lo miro con bondad, cosa que lo molesto.

-¡maldita sea Granger no juegues conmigo, no estás en las condiciones de hacerlo!- grito furioso la agarro de la muñeca jalándola con brutalidad hasta el lago para que pudiese ver el reflejo. – veme Granger dime quien está ahí.

La muchacha se quedo en silencio pero solo sonrió con dulzura, se levanto y acaricio la mano que la aprisionaba haciéndole daño.

-ya paso…- dijo como si fuese el bebe al cual calmar.

La miro perplejo pero no dijo nada, sintió como si solo esas dos palabras apaciguaran los grandes demonios que cargaba dentro… sintió por un breve instante paz lo hizo feliz, eso lo hizo aferrarse a ella como si fuese su salvación.

Los días pasaron como en un abrir y cerrar de ojos, las horas llevaron a los días, los días a las semanas y los semanas a los meses y así el obtuvo cuatro meses de deliciosa paz y tranquilidad, cuatro meses alejado del tormentoso mundo que lo rodeaba.

-¡Draco! ¡Draco!- entro la joven de cabellos castaños a la alcoba del rubio.

-…que pasa- contesto con pereza desde la cama – es temprano- susurro adormilado.

-los gansos del lago ya tuvieron sus crías- comento emocionada – no son tan bonitos como me los imagine – comento algo decepcionada - pero Monic me ha dicho que llegaran a ser hermosos.

Draco la miro en silencio, aun le costaba creer que esa inocente criatura fuera la “come libros Hermione Granger”… pero lo era… tristemente lo era, había decidido ocultarle todo acerca de su pasado, solo quería tenerla ahí, que apaciguara su corazón, quería sentir la tranquilidad que le causaba su presencia.

-… que pasa- murmuro confundida- no quieres ir a verlos- hizo un puchero.

Esa era Hermione Jean Granger la valiente Gryffindor integrante del trío dorado ahora un libro en blanco sin recuerdos ni experiencias, tan frágil como una flor y tan influenciable como un corderito… y eso Draco lo sabía.

-vamos a verlos Jean- concedió al fin ganándose una radiante sonrisa de la chica.

No tuvo oportunidad de vestirse pues Jean los arrastro hasta el lago.

-¿los vez?- pregunto emocionada- mira allá- dijo exasperada al ver que el rubio no los ubicaba.

-donde… allá – se acerco a ella pasando su brazo por su hombro.

-no es hacia allá- señalo haciendo un movimiento brusco que termino con tirarla al agua, pero al irse ella se agarro de él ocasionando que los dos cayeran, rieron a grandes carcajadas y jugaron echándose agua, inocente se tomo del cuerpo del chico para no hundirse quedando muy cerca.

Sin poderse contener la beso con locura, queriendo beber el elixir de sus besos, un beso lastimero y desenfrenado, ella correspondió tímidamente y algo asustada, él sin respeto alguno metió su lengua recorriendo cada rincón de su boca, pudo sentir la tensión por parte de ella pero egoístamente no puso demasiada atención en la chica.

Nadie nos enseña amar, como distinguir la delicada línea del egoísmo y la bondad, cuando se nos ha inculcado que en la guerra del amor no hay límites… ¿Cómo podemos demandar respeto de alguien a quien hemos convertido en una bestia… como podemos demandar amor de un corazón ya extinto?

Una cosa llevo a la otra… besos egoístas surcando pieles de simples mortales, pasión desenfrenada que sacia soledades, pero después azota con más fuerza… al lado de un lago a luz de pleno día unieron sus cuerpos en un acto de amor inmaduro e indecente para los ojos de los recatados, Draco estaba feliz sentía su corazon vivo por primera vez, sentía la chispa de esperanza relucir en él, se sintió amado y deseado… ya no sintió soledad o desilusión… pero todos esos sentimientos quedaron en el olvido al ver una lagrima traicionera que bajaba por la mejilla de su acompañante desnuda junto a él.

-… lo siento- la culpa volvió a el aun mas grande, se sintió el ser mas ruin y déspota, más miserable… se sintió tan vil y despiadado… sintió tanta desilusión de si mismo… sintió que ahí empezaba su decadencia.

Fijo sus ojos castaños en él y lo miro con dulzura.

-si estas feliz… también yo.

Los matices del amor son tan infinitos que pecan en varios extremos… Hermione amo y dio lo mejor de ella para que fuera feliz… él solo acepto lo que ella le daba… ella fue dadivosa y el egoísta… ambos fueron inmaduros… hablaron por hablar… pensaron por pensar… dijeron por decir, sin pensar en las consecuencias de sus actos.

-yo…- dijeron ambos al mismo tiempo.

-tu primero- concedió el rubio, haciendo alarde de su caballerosidad.

-creo que te amo…

-júralo- la miro serio pero sus ojos delataban tanta inseguridad que dio la impresión que se desmoronaría en cualquier segundo.

-juro que te amo- dijo sonriendo.- que querías decirme.

-también te amo- le sonrió del mismo modo besándola por primera vez sin egoísmo, solo dejando que la marea lo guiase.

No por ser amor inmaduro no es amor… solo le falta madurar, le faltan experiencias y sacrificios que se tornan con el tiempo en un sólido amor capaz de resistir los vientos fuertes del norte. Como un arbolito… el amor debe ser cuidado… tal vez esto les falto a Hermione y Draco, tal vez solo les falto tiempo para que su arbolito creciera fuerte y soportara las tormentas de la realidad.

-señor, su padre está aquí- llamo una sirvienta a la puerta del amo.

-dile que se valla- se aventuro a decir Draco ebrio de amor.

-¡escúchame bien, estoy harto…!- se detuvo Lucius al ver el bulto de cabellos castaños que estaban junto a su hijo.- Draco, no me importa con que mujerzuela te revuelques, dejas los asuntos del señor tenebroso botados, que acaso deseas avergonzarme…

Espero respuesta pero no la hubo, se acerco para ver a su primogénito, pero se quedo helado al ver cuál era la “mujerzuela” con la que se revolcaba su hijo.

Dio dos pasos hacia a tras sin poderlo creer.

-¡¡Draco Lucius Malfoy!!- grito con los ojos desorbitados – ¡¡te ordeno que mates a la sabandija que tienes a tu lado!!- Draco se incorporo con la varita en mano dispuso atacar a su padre, inmediatamente lo desarmo y tomo a Hermione en sus brazos protegiéndola con su cuerpo.

-¡cual es el honor de un Malfoy padre, matar a la gente!- grito alejándose se él, Hermione temblaba tras él. – jamás padre, jamás volveré a ser un Malfoy…

Lanzo un hechizo dejando a su padre en el suelo.

-Monic, necesito que te la lleves- señalo a Hermione que temblorosa se aferraba a su cuerpo – necesita que la cuides- Draco no ordenaba, sino rogaba a la sirvienta, le dio todo el dinero que tenia – nos veremos mañana en Londres… - beso a Hermione y la sirvienta desapareció.

Penso tal vez borrarle la memoria a Lucius y seguir con su vida, pero no, ya había conocido la gloria y tranquilidad de Hermione como para dejarla ir… ya no quería ser parte de la misma porquería de Voldemort y los “puros”.

Tomo la varita de Lucius y se dirigió a comprar víveres y todo lo necesario para alejarse por completo del mundo con su Jean, con su castaña… ansiaba volver a verla, volver a tenerla en sus brazos, descubrió lo dependiente que era de su piel, de sus labios… se descubrió así mismo necesitando a otro ser humano y eso lo hizo sentir bien.

Las horas pasaron y el encuentro al fin llego.

-donde esta…- pregunto a la sirvienta ansioso, estaban en una calle desierta rodeada por escombros, la oscuridad era aterradora solo débiles rayos lunares cruzaban el cielo con la esperanza de llegar a algún ser humano.

-… señor, su padre dice que si se entrega le perdonara la vida, nadie tiene porque enterarse- recito la sirvienta nerviosa.

La traición es tan humana como el odio, solo que el segundo se deriva de la traición… durante nuestra vida vamos caminando por el mundo con mascaras ante los que nos rodean, nos mentimos a nosotros mismos a cada segundo… nos traicionamos, nos herimos y odiamos… pero esto nos recuerda que seguimos vivos, esto nos da un motivo por el cual sentir que debemos seguir… esto nos hace sentirnos necesitados… Draco Malfoy supo como otras tantas veces lo que era la traición, pero esta vez no odio.

-dame una razón, solo una para no matarte- siseo enterrando su varita en el estomago de la chica.

-¡vamos!- animo una voz a sus espaldas- ¡¡demuéstrame que sigues siendo un digno Malfoy… mátala!!- Draco volteo para ver los excitados ojos de su padre pidiendo que matara a la criada.

-¡cállate!- volvió su mirada a la chica, que lloraba desconsolada.

-¡¡solo mátala!! ¡Ella me la ofreció!- saco de la sombras el débil cuerpo de Hermione torturado – ¡que no tienes orgullo, ella me dio a tu mujercita! ¡Me dijo que la matara, que solo te había vuelto blando!- hecho una larga carcajada – te arrepentirás si no la matas – dijo en voz baja meditando.

Draco miro horrorizado el estado de Hermione pero suspiro aliviado cuando reacciono, solo tenía heridas superficiales.

-dámela- ordeno amenazadoramente a su padre. El Malfoy mayor solo rio divertido.

-no me interesa esta sangre sucia- la miro con desprecio – el señor tenebroso me ha ordenado matarte de todas formas- hizo un gesto de dolor tan grotesco y teatral increíble de un padre hacia su hijo.

-me has conmovido- rio cínicamente Draco, humor Malfoy.

La lluvia de hechizos no se hizo esperar, Draco protegió inmediatamente a la castaña que se encontraba en medio del fuego cruzado.

-suelte su varita inmediatamente “amo”- ordeno con una risa tonta la sirvienta- años de servicio, dedicación en cuerpo y alma… que gano “una sangre sucia se revuelca en su cama”, es humillante- reprocho con rencor – la hubiera matado con mis propias manos… esa inmunda mojigata…

Los celos son una terrible arma de doble filo… una venenosa ponzoña que nos envenena hasta cubrirnos con inseguridad… corrompen el amor volviéndolo rencor y amargura.

Con un movimiento ágil le arrebato la varita y se acerco a Hermione, cuando al fin la toco se desapareció con ella.

Hermione lloraba desconsoladamente.

-Jean, que sucede, ya todo está bien- se aferro a su cuerpo sintiendo la calidez y paz que tanto le gustaba.

-¡¡ALEJATE!!- grito desgarrando el débil tejido vivo recientemente construido llamado corazón.

-pero… Jean- pronuncio confundido y herido, su voz sonó suplicante.

-¡¡aléjate de mi Malfoy, me utilizaste, me ultrajaste… te odio!!- gruesas lagrimas salían de su rostro, sus ojos brillaban de un avellana intenso- eres el ser más bajo, más cruel, mas inhumano… ¡asesino!-grito cuando los recuerdos de el viejo Dumbledore pasaron por su mente.

-… no yo… yo…- sus palabras le dolían en lo profundo, la débil chispa de esperanza que encendió ahora se estaba apagando, algo se rompió… algo que jamás seria restaurado – no, no tu no entiendes- explicaba tratando que convencerla y convencerse. Miro hacia el suelo pudo escuchar los sollozos de la castaña, pero ahora estaba ausente… sentía tanto dolor, pero a la vez no sentía nada… sentía el vacio que había dejado su corazón… una lagrima escurrió por su mejilla pero la limpio de inmediato sin que ella pudiese verla.

Se alejo lo suficiente para no sentir su desprecio en su piel, aun sollozaba… sufría… le dolió tanto su dolor… pero fin entendió lo que era el dar y recibir… por fin entendió que el amor no era egoísta, lástima que ya era tarde.

Con seguridad e ignorando toda la catástrofe en su interior se decidió, algo que tenía que hacer.

-escúchame bien, Je… Granger- le dolió levantar la barrera de su apellido – pronto estaremos rodeados de mortifagos, tienes que huir… ve al norte, ahí hay todavía rebeldes- decía desesperado y con palabras atropelladas, solo importaba una cosa, que ella viviera… que ella estuviera bien.

Le entrego una varita y se dio vuelta para no verla partir… jamás fue bueno con las despedidas, decir adiós no estaba en sus planes hace unas horas… planeaba disfrutar de la felicidad y dicha junto a su Jean… pero fue consciente que jamás existió Jean, siempre fue ella… el reflejo del alma pura y buena siempre fue ella… se sintió estúpido… se sintió triste… todo había sido un sueño…

-Malfoy… porque haces esto- dijo insegura y se acerco a él- tú me odias…

-no te odio… yo te amo- se acerco y toco su brazo. El rubio alzo la mirada para encontrarse con los fríos y despiadados ojos de su padre que lo miraba con desprecio.

-Malfoy…

-vete… Hermione- la vio a los ojos, pudo ver el odio hacia el, que ahora se posaba en los ojos de la castaña… unió sus bocas, robándole un beso… no egoísta ni inmaduro… un beso de amor firme y bonbadoso… le robo el último beso de amor.

La empujo y con un movimiento de la varita la obligo a desaparecer.

-¡oh! Que tierno- ironizo Bellatrix con burla- vez Lucius, siempre te dije que eras muy blando.

Todos los mortifagos que rodeaban al rubio rieron, Draco se aferro a su varita y sonrió arrogante… de la única manera que solo puede hacerlo un Malfoy… levanto su varita batiéndose en duelo con varios mortifagos… los colores de los hechizos cesaron y el silencio se estanco alrededor… el horrible silencio que solo indica el fin de la batalla.

Veinte años ya… veinte años desde que mi amigo Draco Malfoy murió de amor…

Blaise Zabini





Este One-shot no es mio originalmente,pero me ha encantado y se lo quería dar de regalo de cumple años a mi hermosa Rayita Mother<3.Espero te guste tanto como a mi me ha gustado dianuchi.I love you,Mother,With love,your daughter.
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Re: Decadencia.

Mensaje por -MarisolNott♥- el Miér Mar 28, 2012 7:59 pm

Ay lo leí
por Aslan! ok eso no tiene nada que ver aqui es que hace un rato estaba leyendo el libro xD se me pego :$
buenoo me encanto! casi lloro es hermoso *----*
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Re: Decadencia.

Mensaje por ZeroKnight el Jue Jun 07, 2012 11:12 pm

OWS.. que padre(? estubo:B' no se que decir
sin comentarios ._.'

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